ESTADO de ALARMA
-El Estado de Alarma limita al norte con la tristeza, al este con la desconfianza, al sur con la debacle y al oeste con la impotencia. Posee la forma de atolón de coral muerto que rodea a un inmenso lago de ética artificial.
-¡Correcto! Debe domar en sus exposiciones orales ese soniquete tan repipi y monótono. Siéntese. Usted, el de la sonrisa de limón... Defina la casuística de este Estado.
- No me lo sé muy bien Sita porque no he podido estudiar.
-Más vale que tenga una buena justificación. -Y lo miró sentenciándolo a muerte, como si fuera a comérselo de una sentada, con gafas y todo- ¿Por qué no ha podido cumplir con su obligación, jovencito?
-Porque mi padre se ha quedado en el paro. Él y todo el vecindario. Vivimos en un barrio obrero.
-¿Hay otro tipo de barrios?
-Sí Sita, los residenciales.
-¿Y? A pesar de las circunstancias adversas, no veo la relación. Su padre se las ingeniará para hacer frente a este pequeño bache laboral. ¡Ya me gustaría a mí subirme al carro de la caridad del subsidio nacional durante una larga temporadita!
- Dice mi madre que mi padre ya no va a cobrar el paro. Que hay recortables y tijeras y niños grandes construyendo casitas de muñecas.
-Comprenda que las necesidades de un Estado están por encima del individuo. Sigo sin acercarme a los motivos de su falta de interés por mi asignatura y espero que su excusa sea lo suficientemente razonable para no expulsarlo ahora mismo de mi clase. ¿No le parece que cinco días de fiesta dan para mucho?
- Me he quedao’ de controlador de mis hermanos pequeños y mi madre todos estos días. Me parecieron una eternidad. No han dejado de llorar, unas veces de hambre y otras por desesperación. O las dos cosas porque no distingo. Me estalla la cabeza aunque ya no me duele el estómago y la madre me dijo que viniera al “Insti” para ver a los amigos, que me vendría bien para despejarme un poco. Mi padre se pegó un tiro en la sien.
-¿Cómo se encuentra? –la Sita ballbuceó con un estúpido hilo de voz-
-Nos han dicho que viejo no sale de ésta, pero de momento en el hospital está enchufado al suero que alimenta.
El silencio se transfiguró en una bestia feroz de horribles fauces que engulló a la Sita de apellido Superficial y al Estado de Alarma por encima del individuo.
Teresa Arroyo: Bipolar

