miércoles, 16 de septiembre de 2009

ESPOLON Nº 4 (Vacaciones más importantes de mi vida)

LAS VACACIONES MÁS IMPORTANTES DE MI VIDA
…cuando coja las vacaciones pintaré el salón, arreglare el toldo, subiré al tejado para mover la antena a ver si sintonizamos de una puñetera vez el puto canal cuatro, llevaré la moto al taller, pondré en orden los papeles, recibos y facturas, haremos bizcochos por las tardes y barbacoas por las noches… cuando coja las vacaciones pasaremos más tiempo con los abuelos, les arreglaré las persianas, iré al banco, al ayuntamiento y al ambulatorio, me lo han pedido no sé cuántas veces pero no he podido ir, a ver si cuando coja las vacaciones…
…la cantinela de siempre, que acababa convirtiendo el descanso estival, mis ansiadas vacaciones, en una agotadora carrera hacia el orden a base de tareas del hogar y bricolaje, aparte de otros inevitables chapuces, como visitar a algún que otro gilipollas, vestirme sin rechistar con la indumentaria hortera impuesta por mi mujer, dejarme saquear por los niños en la feria, meterme en bullicios infernales, perder una hora cada día buscando aparcamiento, recibir en casa una nube de familiares indeseados, pasar noches de insomnio, calor y mosquitos, encontrar el baño siempre ocupado, soportar los televisores de la vecindad …
… este año no, lo dije desde el principio, se lo dije a mi mujer y a los chicos, que ya son grandes, bueno a mis padres no porque están desde el lunes en la residencia y a no ser que se les desate alguna tripa, que seguro que sí, los conoceré yo… pero que no, que ni hablar… que este año quiero vivir el verano como lo he vivido siempre… a tope, que se olviden de mí, que me dejen tranquilo, a la mierda los papeles, los arreglos, la limpieza, los amigos, el perro y los canarios, a la mierda el coche y la moto, las macetas, los vecinos, la feria, … a la mierda todo, que estoy de vacaciones, cojones…
… cuando éramos chicos mis padre acomodaba a toda la familia en aquel gordini del año catapúm, yo no sé cómo lo hacía pero en aquel trasto conseguía meternos a todos, con esa parsimonia suya que me saca de quicio, venga, ahora esa maleta, aquí la chacha Encarna, hermana de mi padre, solterona y algo boba, ahora ese paquete, la abuela con su moña de jazmines y mi hermanilla en brazos, más paquetes, bolsas, macutos, fiambreras con comida, mi hermano y yo, mi padre, mi madre y hasta una gata mansurrona que apenas se movía de vieja que era… el coche llegaba con la barriga al suelo y cuando se paraba en la carretera, mi padre, sin perder su habitual calma, levantaba el capó y en medio de una nube de vapor arreglaba las averías de la forma más inverosímil, con una botella de agua, atando una cuerdecilla para sujetar no se qué, dando unos golpecitos con la llave inglesa…
… los veranos en el pueblo eran gloriosos. Santi, Paquillo, mi hermano Ángel y yo éramos inseparables, tanto, que hasta nos dejaban comer y dormir juntos, en casa de uno u otro… corríamos por los rastrojos, íbamos a los melonares a sustraer algo, le pedíamos la honda al cabrero, saqueábamos nidos de tórtola, nos bañábamos en las albercas, llenábamos sacos de correhuela para los conejos … qué tiempos y qué vacaciones.., aquellos amigos... ¿dónde estarán?...
… yo me preguntaba a los catorce años y me pregunto ahora por qué mis padres nos llevaban siempre al pueblo, joder. Cuando comenzábamos el curso muchos hablaban de playas, de parques de atracciones, de turistas en bikini…. yo me callaba, qué iba a hacer, contar que en casa de mis abuelos no teníamos plato de ducha, que el comedor tenía una ventana abierta a las cuadras y prácticamente mascabas estiércol, que mis abuelas y tías me apretujaban y llenaban de besos a cada instante… me cago en la leche, mi padre estaba colocado en una empresa y teníamos coche y cuarto de baño, nos podía haber llevado a otros lugares… aunque nosotros, claro, buscábamos otras distracciones, que cuáles, pues las pajillas colectivas en el caz, los primeros cigarros, el futbolín, el cine de verano, el baile, las cucañas, los fuegos artificiales … qué le íbamos a hacer… si éramos chiquillos…
… el verano del amor para mí duró varios años… mi padre asistió imperturbable al cambio de sus hijos… mi madre no, ella despotricaba y nos llamaba melenudos, yeyés, bichos raros, jipis, drogaditos, locos... John Lennon nos miraba desde una pared del charnaque mientras nosotros, ingenuamente, hacíamos experimentos con gaseosa y con lo que pillábamos a mano, con los combinados, que todavía no eran cubatas, con el hachís, con la música, con el sexo y con el amor… bueno, un poco también con la política, pero eso era peligroso y a mí me aburría… aunque a algunos se les olvidaba que estábamos en verano… anda ya…
… ahora que lo pienso, las cosas importantes de mi vida siempre han ocurrido en verano y en vacaciones… descubrir la libertad, la naturaleza, la pubertad, el primer encontronazo con la muerte, la de mi abuelo, el compromiso con la novia definitiva, el precipitado final de los estudios, el anuncio de mi primer contrato laboral para septiembre, la boda, la llegada de los niños… parece que los veranos siempre han estado llenos de acontecimientos… este no… este no porque ya no es igual… ya no espero que suceda nada importante… me estaré volviendo viejo…
... lo que son las cosas, media vida anhelando un verano de auténtico ocio, sin obligaciones, sin ruidos, sin relaciones impuestas, a gustito en la casa y la huerta que fueron de mis abuelos, solo de verdad… y me ha salido un enemigo inesperado que me está amargando los días y, sobre todo, las noches… ese enemigo soy yo mismo… parece mentira, pero estar mano sobre mano me ha forzado a dar un repaso a toda mi vida, a mirar los viejos álbumes de fotografías de la familia, a verme desde fuera y a valorar cada paso que he dado… ha sido como ponerme delante de un espejo y no admitir al mamarracho que me mira desde el cristal… creo que me voy a derrumbar, será la crisis de los cincuenta y cinco.., o es que verdaderamente soy un hijo de la gran puta…
… no he podido más… a las seis de la mañana cogí el coche rumbo al encuentro con mi familia, pero antes me he desviado hacia la residencia donde ingresé a mis padres hace un mes, cuando ya se aproximaban las vacaciones… me recibieron con una sonrisa floja, carente de sentido y de rencor, más delgados los dos, más arrugados y envejecidos, mi madre con el pelo cortísimo, sin sus ondas de siempre, mi padre con una ropa muy ancha, seguramente de otro interno… me han abrazado con una fuerza inusitada, como si quisieran aferrarse a una tabla de salvación, conscientes del irremediable naufragio al que sus años les conducen… he llorado como un niño hasta que una auxiliar me ha ofrecido un vaso de agua…
… ahora comprendo los cargamentos de aquel gordini, comprendo por qué mi padre nos traía siempre aquí, era la única oportunidad anual de ver a mis abuelos, a sus padres. Por eso los he traído, junto a mi mujer y al menor, los otros viven ya sus veranos del amor… porque hemos venido siempre… porque mi padre tiene que visitar el huerto de los veranos gloriosos de su infancia y porque a mi madre le encantan los jazmines de este patio… esta noche iremos a la fiesta a tomar un helado… para eso estamos de vacaciones… las más importantes de mi vida…

Antonio Osuna Ropero

9 comentarios:

Selma dijo...

Para los dos Antonios: No sé si este relato es real o de ficción, da lo mismo... He pasado de la sonrisa a la risa y acabé con los ojos húmedos.. de emoción...
BRAVO!!!Y GRACIAS POR EL REGALO DE ESTA LECTURA!

Besos, para AMBOS, por escribirlo, Antonio y por ofrecerlo,Antonio

El Gaucho Santillán dijo...

Excelentemente escrito.

Y no podìa ser de otra manera: Se llama "Antonio"!!!!

aisladodelmundo dijo...

No cabe duda de que nuestros mayores son "un estorbo" para el normal funcionamineto......de nuestras vacaciones.

Pero esta perla literaria ha hecho que tiemblen mis màs profundos cimientos; y zarandeado igualmente la conciencia negligente.

Excelente demostración de buen hacer literario, inundado de nobles sentimientos.

Un placer leerte Antonio Osuna; y saludos al revulsivo Antonio.

Quedad razanoblemente felices.

apm dijo...

!Que bonita entrada, Antonio!, !que me ha gustado, por dios!, que sepas, que ese repaso tuyo a ti mismo y ese llevarte a tus padres de la residencia al pueblo de vacaciones, además de ser un autentico puntazo, te honran y mucho.

Un besote enorme, pero enorme de enormidad, de esos bien gordos y bien sonoros

Antonio Aguilera dijo...

Querida apm:

El autor del relato se llama Antonio, pero no soy yo.
Es nuestro compañero Antonio Osuna Ropero.

Gracias de todas formas por pensar en mì jajaja

Kety dijo...

Sea de quien sea el relato, lo cierto es, que he sonreído al principio, y me ha enternecido al final.
Buena reflexión.
Saludos

Marian dijo...

Anda que no eres un poeta hasta en prosa. Antonio Ropero. Me has vuelto a emocionar.

Me ha encantado la historia por pensar en los mayores y en lo más importante: Estar con ellos mientras podamos, que luego, el tiempo se encarga de arrebatarnos a todos nuestros queridos que dejarán de ser seres.

Un abrazo fuerte que te siga animando a escribir por siempre jamás de esta a veces, música.

Que no te he visto desde el cinematográfico concierto. No te habrás ido del pueblo y no nos hemos enterao

J.A.Serrano dijo...

Leí este relato en la revista y ahora lo he vuelto a leer. Me ha encantedo la forma tan humana que que has utilizado para acercarnos un poquito hacia la realidad de nuestros mayores, porque estoy seguro que de alguna u otra manera al leer tu texto todos nos hemos sentido Antonio.........
me has conmovido macho
Gracias.

Anónimo dijo...

Gracias a todos por haber dedicado vuestro tiempo a leer este relato, que no es real sino pura ficción, aunque por desgracia actitudes como la que tiene el personaje en la primera parte sean cada vez más habituales. Nuesros mayores vivieron tiempos difíciles y tuvieron que luchar en mayor medida para sacar adelante a sus familias. Aún así no les estamos suficientemente agradecidos, nos resultan molestas sus batallitas, les tenemos en cuenta para que cuiden de nuestros hijos, para que nos avalen, para la herencia, etc, pero cuando son ellos los que necesitan cuidados y atenciones, los desechamos, los apartamos como muebles viejos, entramos en guerra con nuestros hermanos para librarnos de la responsabilidad de cuidarlos. Aunque no siempre sea así, cada vez es más habitual.
Gracias, Selma, Gaucho, apm, aisladodelmundo, Kety, Marian (¿nos conocemos personalmente?), Antonio Aguilera y J.. A. Serrano, os conozco un poco más porque he entrado en vuestros blogs. POsiblemente os llegue a conocer personalmente a algunos de vosotros, ya que Estamos preparando, no sé si lo ha dicho ya Antonio Aguilera, una lectura pública del Manifiesto por la Solidaridad a la que os invitaremos en su momento. Será una buena ocasión para vernos las caras.
Gracias por vuestras opiniones sobre este relato y un saludo para todos. Antonio Osuna Ropero.