viernes, 18 de marzo de 2011

FRIVOLIDAD: POR PABLO GÁMEZ "CORNELIVS"

Nuestro diccionario define la frivolidad como cualidad de superficial o falta de seriedad; falta de profundidad o seriedad en lo que se dice o en lo que se hace. La mayoría de los autores se inclina por definirla como la actitud que consiste en  no tomarse nada excesivamente en serio.

De modo que una persona frívola es incapaz de apreciar en su totalidad el peso y el valor de nada, siendo superficial por definición, no profundiza en la esencia de las cosas: se queda en la superficie, siempre o casi siempre está de broma; actuando como graciosillo ocurrente en muchos casos. El frívolo opta por la cultura de la representación, diametralmente opuesta a la autenticidad como actitud vital y, desde luego, es todo lo contrario a la profundidad de espíritu y a la seriedad.

Frivolos ha habido siempre. Recordemos a Juan Palomeque, “el Zurdo”, el ventero que manteó a Sancho en la 1ª Parte del Quijote: “que eran gente que, aunque D. Quijote fuera verdaderamente caballero de la Mesa Redonda, no lo estimaran en dos ardites”.

Cada vez hay más frívolos en este mundo. Estamos hartos de verlos en todos los medios, en todos los ámbitos, en todos los sitios: gente que se dedica a vivir sin complicaciones (“a vivir, que son dos días”, utilizando una interpretación muy simplista y parcial del carpediem, pero hasta para esto son superficiales, lo banalizan de modo extraordinario), que no se complican excesivamente la materia gris con lo que ellos llaman  monsergas filosóficas o morales.

Pues…¡para qué hablar de la TELE-basura, y de los programas del corazón, en los cuales se compra y se vende la intimidad  y hasta la mas elemental dignidad de la persona al mejor postor, como quien vende fruta en el mercado! Todo se compra y todo se vende. Famosos que se juran amor eterno que duran lo que dura un corto invierno; y amistades puras, selladas con sangre, que a los quince días se están sacando las tripas en público a golpe de talonario. Eso si: los frivolos suelen presumir de la cantidad de cotilleos que saben (conocen todo de la vida de todos o casi todos los famosos, que para eso no les duele la cabeza) y no dudan en emitir sus profundísimas y salomónicas sentencias sobre estos temas a la más mínima petición de su sabia audiencia. Ademas, estos espectáculos divierten al personal; mientras están viéndolos no tienen que pensar en sus problemas. 

Hay quien dice que la frivolidad es buena para no caer en los fanatismos y/o fundamentalismos, al entender que un pensamiento frágil, carente de ideas fuertes y de profundos sentimientos y experiencias es la mejor garantía contra el fundamentalismo. En mi opinión esto es un grave  error, porque se combate a un error con otro error: se combate a la fundamentalismo con lo contrario: la frivolidad. O calvos o con dos pelucas.  Se olvidan de que “virtus in medius est”: se debe huir de la frivolidad y de los fundamentalismos cultivando los principios éticos y las virtudes, entre ellas, la prudencia, la tolerancia, el respeto, pero, eso si, desde la firme defensa de la idea propia cuando la tenemos clara. El frivolo no tendrá nunca nada claro en su vida. Rozara las superficie de las cosas sin exprimirlas, sin disfrutar de su esencia.

Otros abrazan la frivolidad porque estiman que no se puede estar las veinticuatro horas del dia leyendo o meditando a Seneca, Ciceron o Kant. Es la cultura del todo o nada, o del frivolo perezoso. Estiman que ideas o pensamientos tan profundos son complicados de entender, y no les van esas profundidades filosoficas, pues requieren esfuerzo intelectual por su parte,  de modo que se quedan en la superficie, como las moscas en la leche: en su propia frivolidad. O calvos o con dos pelucas otra vez. Se olvidan de que hay tiempo para todo: tiempo para disfrutar y tiempo para estudiar; tiempo para reirse hasta partirse, y tiempo para la seriedad. Tiempo para lo profundo, y tiempo para lo banal. Larga es la vida si se sabe aprovechar bien. Entiendo que el disfrutar de la vida no está reñido con un mínimo de seriedad en nuestra actitud hacia el mundo, hacia las personas y hacia las ideas; lo cual no significa que tengamos que estar siempre con cara de ajo.

Tambien hay quien abraza la frivolidad como medio de huir de los problemas. Viendo un programa del corazón, o cualquier otro de la tele-basura, no se acuerdan de sus problemas mas acuciantes, utilizando la vida de estos pseudos-famosos como un potente narcótico que no les deje pensar en sus problemas. La frivolidad es para ellos una evasión. Pero sobre todo: no pensar. Faltaba mas. ¡Hasta ahí podemos llegar! ¡Con lo caro que se está poniendo el nolotil…!

Yo creo que la frivolidad no es buena. Creo que debemos huir de ella, al ser intrinsecamente perniciosa, para las personas y para el Estado. Debemos defendernos de la frivolidad con una actitud beligerantemente activa, aunque lógicamente sin violencia. ¿Por qué? Quizás porque creo que la frivolidad es muy perniciosa (si, lo repito)  para el Estado, para la existencia del cual es básico que cada individuo que lo integra tenga convicciones firmes y fundamentales (algo que no tiene el frivolo) sobre temas fundamentales basicas que afectan a la estructura y a la esencia misma del Estado como tal;  como sucede con el respeto a la vida, la libertad, la igualdad, la tolerancia y la solidaridad para con los mas débiles, la forma politica del Estado que desea (monarquia, republica) y la educación en los derechos fundamentales de todo ciudadano. Mi opinión es que sobre estos temas no se puede, ni se debe frivolizar. Eso es la columna vertebral del Estado y de la vida politica del Estado.
Nuestros niños son el futuro. No deberíamos de tolerar la frivolidad, ni que se inculque un pensamiento debil a las futuras generaciones, pues debemos de tener muy claro nuestras convicciones, nuestros principios fundamentales; también tenemos que tener en nuestro bagaje unos valores, si no morales, al menos eticos, un minimo etico.

Un frivolo, como alguien que no se toma nada en serio, puede ser muy peligroso y debemos de huir de ellos como de la peste. Porque con individuos de este tipo no se puede ir a ningun lado. Ademas: creen que saben vivir la vida pero en el fondo no tienen ni idea de lo que es eso, porque nunca profundizan nada: se quedan siempre en la superficie.

Pablo J. Gámez Rodríguez

3 comentarios:

silvi dijo...

Antonio,Te deseo un feliz día del Padre.Besos.

aisladodelmundo dijo...

AY Amigo Cornelivs! Si yo pudiera andar por el espacio que envuelve a cada persona..., lo mismo que hizo Jesus sobre las aguas del mar de galilea. Si los demás y yo con ellos supiéramos del sufrimiento y caducidad (por suerte) de la vida sobre La Tierra: NO PERDERÍAMOS EL TIEMPO CON FRIVOLIDADES.

Un saludo Sr. Cornelivs, y venga por mi ermita cuando quiera (ermita pagana, donde nos entregamos a la lujuria y otros placeres como ayudar a los demás)

El Gaucho Santillán dijo...

En un todo contigo, amigo.

Làstima que el "glamour", vende.

Y pocos te compran sensatez.

un abrazo.